A comer cereza

A comer cereza

Además de sus propiedades afrodisiacas, la cereza funciona aparentemente como un antidepresivo en tanto es energética y se dice que incluso otorga mucho optimismo a quien la come.

La cereza es un fruto carnoso, de piel color rojizo o negruzco y de carne blanca, jugosa y dulce. En el mercado deben escogerse aquellas cerezas dulces que sean pesadas y que presenten un color rojo oscuro o negro, con una textura firme y suave. Lo más frecuente es encontrarlas con rabo, lo que evita que el fruto se “desangre”, es decir, pierda todos sus jugos.

Contrario a lo que piensa la gente, esta fruta  posee un bajo valor calórico y contienen fundamentalmente hidratos de carbono, entre los que destaca la fructosa. Contienen en pequeñas cantidades vitaminas y minerales entre ellos la vitamina C, el betacaroteno, el potasio, el fósforo y el magnesio. Pueden consumirse frescas o bien emplearlas como ingrediente de tartas, mousses, dulces  y helados.

Su alto contenido en vitamina B es la posible justificación de que se identifique como un delisioso afrodisiaco. Este nutriente aumenta la utilización de oxígeno por el organismo y potencia la función cardíaca, así que cuando se llega a necesitar más oxigenación como en el acto sexual, esta frutita es de gran ayuda.

Se cree que la cereza es una fruta originaria de Mesopotamia. Los médicos de la antigua Grecia le tenían alta estima por sus propiedades limpiadoras.

Es considerada una buena fuente de vitamina C y bioflavonoides, lo que la convierte ya de por sí en un excelente antioxidante. Pero lo que realmente la distingue como un alimento protector contra el cáncer es su contenido de ácido elágico, una sustancia que inhibe la reproducción de células cancerígenas.

Las cerezas negras contienen más hierro, magnesio y potasio que las otras variedades más claras, pero todas son una buena fuente de silicio y de provitamina A (beta-caroteno).

El consumo diario de cerezas ayuda a reducir los niveles sanguíneos de ácido úrico, lo que puede evitar la gota.