2006: un año brillante para
el Museo de Arte Moderno  

2006: un año brillante para<br />el Museo de Arte Moderno <span></span> 

POR  MARIANNE DE TOLENTINO
El 30 aniversario del Museo de Arte Moderno no se ha celebrado formalmente, pero su programación ha sido tan variada, apasionante y de tanto nivel que no se hubiera podido hacer mejor para marcar esa fecha, con eventos excepcionales. En estas circunstancias vale recordar la importancia de la creación del MAM y de sus aportes a la vida artística dominicana.

Primero Galería de Arte Moderno
El Museo de Arte Moderno fue creado el 15 de diciembre 1976, como Galería de Arte Moderno, en la Plaza de la Cultura, sector urbano de jardines y edificios, exclusivamente construidos para fines culturales, constituyendo un conjunto excepcional en el área del Caribe, como todos los visitantes sorprendidos lo subrayan.

La Galería de Arte Moderno correspondía a las necesidades de las artes visuales nacionales en pleno florecimiento comercial durante los 70, y a la conservación de una colección de pinturas, esculturas y dibujos. Hasta entonces las obras se encontraban en exhibición en la Galería Nacional de Bellas Artes, situadada en el Palacio del mismo nombre, pero descuidada, pequeña y desprovista de departamentos especializados.

El arquitecto de la Galería de Arte Moderno fue José Miniño,  recién desaparecido a destiempo, debido a una larga enfermedad. No pudo llevar a ejecución el proyecto de ampliación del Museo. El arquitecto, entonces muy joven -el MAM fue su primera obra-, diseñó y levantó un edificio de líneas poderosas, balanceado en sus proporciones, muy actual en formas y volúmenes como en los materiales utilizados – donde predomina el hormigón. Asimismo la arquitectura interior destacaba la espaciosidad de cuatro plantas, combinando el sótano y la planta a nivel de la calle, áreas de servicios y administración con la presentación de exposiciones. Ciertamente la arquitectura no ha envejecido y sigue provocando la admiración en  quienes la descubren hoy.

Una fecha contundente fue el l2 de noviembre l992. El Poder Ejecutivo cambió el nombre de la Galería de Arte Moderno  por el de Museo de Arte Moderno, al considerar la importancia de las funciones cumplidas por la institución y la celebración de la Primera Bienal del Caribe que, al fin, había puesto a Santo Domingo y el MAM en el mapa del arte internacional y,  sobre todo regionalmente, nos colocaba casi a la par con La Habana y San Juan de Puerto Rico, donde se realizan exitosas bienales.

Ahora bien, José Miniño eligió la calificación de “Galería”, para infundir dinamismo a la institución, pensando que, todavía en muchos lugares de América Latina, un museo era un sinónimo de “panteón cultural”. Él estaba consciente también de que las funciones propiamente museísticas, así la planificación, la investigación, la conservación, tardarían mucho tiempo. Dar vitalidad a la institución era la prioridad. Treinta años después, la mayoría de esos objetivos -exceptuando la planificación- queda por cumplirse, pero es irreversible la imagen que el Museo posee y proyecta el MAM, como  llamamos con cariño, el Museo de Arte Moderno.

“Mes de la foto”
Pese a una intensa actividad internacional, el MAM no descuidó el arte nacional, sobresaliendo la fotografía con la extensa colección paisajística de Miriam Calzada y cinco maestros de la fotografía dominicana durante el “Mes de la foto”. Hay que señalar también el valioso intento de rescate de la estampa dominicana, con el portafolio de Ramón Oviedo y una colectiva homenaje de litografías. En pintura, la retrospectiva de los “combates por el arte” de Asdrubal Domínguez rindió un tributo emocionante y necesario a uno de nuestros pintores  modernos más comprometidos y definidos, mientras Geo Ripley  dio la satisfacción de volver a apreciar una década de su gestual obra pictórica

A pesar de una programación sin respiro, el museo logró abrir un paréntesis de diez días, en sus tres pisos de exposiciones, para acoger el Festival ACP, “festival de los festivales”, con  colectivas de África, el Caribe y de la República Dominicana. Aportaron la mayor revelación el diseño de muebles y accesorios africanos, y la pujanza de la plástica, con su selección de la Bienal de Dakar.

El MAM tuvo luego la valentía de recibir la Octava Bienal de Arquitectura de Santo Domingo, que de difícil lectura y sin concesiones, apasionó sobretodo a los arquitectos profesionales

Y ciertamente, el cierre con broche de oro fue la Tercera Trienal; Internacional del Tile Cerámico, que organizó Thimo  Pimentel, obteniendo los resultados correspondientes a su labor con una participación planetaria y una calidad sobresaliente, desde la inventiva al acabado factural.

Hasta febrero del próximo año, tendremos la oportunidad de visitar las individuales de grabados de Consuelo Gotay y Fernando Santiago, que nos enseñan el nivel insuperable de la gráfica puertorriqueña, tan generosa en oficio como en concepto. Puerto Rico fue con Argentina el país más presente y presentado en el Museo de Arte Moderno.

Todo deja preveer que el 2007 significa la continuación de una labor, en la que hemos de enfatizar igualmente la frecuencia y el nivel de charlas, talleres y mesas redondas, que el Auditorium del MAM albergó.

Felicitamos muy sinceramente a la directora María Elena Ditrén, al curador Amable López Meléndez, y al dedicado equipo que les rodea, gracias a los cuales, la primera institución dominicana, en el campo de las artes visuales, ha desmostrado tanto brío y decisión, calidad y diversidad, coronando su trigésimo aniversario con los laureles de la excelencia.

El mam en el 2006
Un día se escribirá su historia de tres décadas, que es hermosa y aleccionadora. Ahora sólo anhelamos destacar las grandes exposiciones, los encuentros, las actividades diversas, que sellaron el 2006 como un gran año.

Para el MAM una exposición individual provocó el asombro: las obras recientes de Arnaldo Roche que revelaron la riqueza de la recreación, permitiendo disfrutar el drama pictórico de Van Gogh  al través de magistrales pinturas del artista puertorriqueño.

En marzo, conjugándose con el MAM las acciones de la Embajada Argentina y de la Galería Arvil de México, la “Zoologís Fantástica” de Francisco Toledo mostró su interpretación, delirante y genial, de la obra literaria de José Luis Borges. Fue otro ejemplo de la fusión entre dos creaciones, entre dos personalidades.

Argentina, esa vez, con el vídeo, de nuevo hizo sobresalir el caudal de sus artes visuales, en el mes de abril y la Feria del Libro. Creemos que nunca hubo tanto público para contemplar videoarte. La gran nación latinoamercana allí no se detuvo, pues a continuación trajó una muestra individual de la pintura cósmica de Pérez Celis, celebridad internacional oriunda de Buenos Aires, Perez Celis siendo uno de los artistas más queridos por artistas y críticos dominicanos.