“Leonel, Fantomas y Batman contra los sicarios radiofónicos”

“Leonel, Fantomas y Batman contra los sicarios radiofónicos”

Luego de una fina y larga labor de inteligencia, los aparatos de seguridad del Estado han informado al Presidente acerca de las actuaciones de “comunicadores”, quienes saturan las ondas hertzianas toda clase de excrementos verbales. Una inmediata iniciativa del Mandatario fue rechazada por respetadas voces que se oponen a cualquier restricción a la libre expresión. Por lo cual, los sicarios radiales seguirán sin control, pues tampoco funcionan las comisiones  de Espectáculos Públicos y  Sanidad Ambiental. 

La especie se produce luego de años de buenas relaciones entre Palacio y más de 1000 “comunicadores” que, se asegura, reciben sueldos y favores de organismos estatales, por decenas de miles de  millones al año, casi lo requerido para financiar el actual déficit presupuestario. Se percibe que, como es costumbre en el mundo de las finanzas, el recorte necesario se haría empezando por los gastos “publicitarios” y de “relaciones públicas”, que mayormente son erogaciones para comprometer y callar voces y teclados.

La cosa se complica porque el informe de “La Secreta” da cuenta de que en los medios informativos, desinformativos  y deformativos, existen personajes con beligerancia, autonomía y poder suficientes para fusilar al que sea con diatribas y maledicencias, con perfecta  y total impunidad. Según cálculos, la mayoría de los susodichos comunicadores sería sacado de nómina, o puesta en “slow payment roll”, y se espera que no pocos hagan uso de sus artes bélico-linguales, lo que sería temible hasta para un Mandatario, especialmente si está en campaña permanente. Sería de esperarse que los sicarios radiofónicos  desaten su creativa gama de improperios sobre personas de la cercanía de Palacio y sus vehementes  clientelas. El déficit presupuestario complicará el asunto, pero no sería mala idea  acudir a contactos y amigos internacionales. Existe, incluso, la posibilidad de obtener la ayuda de Batman, o de Fantomas, el Superhéroe de la Justicia que ayudó a Cortázar a combatir a las multinacionales explotadoras de países pobres, dado que la ONU, ni Human Rights, ni demás “organismos para el bien de la humanidad”, han mostrado eficacia.

No será fácil poner en regla a los sicarios y a los empresarios radiales que patrocinan este juego sucio de poder e influencia pues, así como el lavado y el narcotráfico se han convertido en piezas claves de la estabilidad económica y la violencia policial sea parte del modelo de “estabilización social”; es probable que el modelo de propaganda y auto sustentación política necesite la maquinaria bélica del sicariato radiofónico.

Tal vez, dadas las simpatías que tiene Fantomas por los intelectuales y los grandes líderes, acceda prontamente a la solicitud del Mandatario  y convoque a Batman y al Chapulín Colorado para librarnos de esta calamidad.